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Repúblicas Marítimas

Pisa

La ciudad de Pisa fue una de las primeras en socorrer a los cruzados. Encabezados por el Arzobispo Daimberto, tomaron parte activa en los asedios de la ciudad de Jaffa; también fueron aliados de los normandos establecidos Antioquía y Laodicea.

 

Génova

La ciudad de Génova tuvo una fuerte presencia en Trípoli, en la conquista de la ciudad obtuvieron un tercio de ella y también otros feudos, entre ellos Gibelet, que pasó a las manos de la familia genovesa de los hermanos Embriaco. También obtuvieron privilegios en Antioquía, entre ellos, un tercio del puerto del Principado: San Simeón.

 

Venecia

El celo mercantil de los venecianos, con gran afecto por sus alianzas comerciales con Egipto y Constantinopla, los dilató en su “fervor” por ayudar al reino de Jerusalén. Al ver que sus rivales comenzaban a tomar ventajas notables, participaron en el asedio de Tiro y obtuvieron un tercio de la ciudad. También tenían propiedades en: Acre, Sidón, Beirut, Jerusalén y Antioquía.

 

Todas las repúblicas, en mayor o menor medida, estaban presentes en los puertos de Tierra Santa; a su vez, obtenían calles y barrios en las ciudades tierra adentro. Tenían sus propios juzgados, sus propias leyes y si un ciudadano moría sin testar, el cónsul de su república se encargaba de que el familiar más cercano tomara posesión (a pesar de que el familiar más cercano estuviese en Génova, Venecia o Pisa).

Entre sus obligaciones feudales ante las ciudades/principados: mantener una flota para defender a la ciudad y aportar caballeros por sus posesiones terrestres.

A partir de la mitad del siglo XIII, los encontronazos entre las repúblicas por la competencia de mercados comenzaron a trasladarse en verdaderas guerras y eventos bélicos. Cuando San Luis de Francia estaba en Chipre, los genoveses y venecianos estaban en guerra. Luego de su marcha, a los pocos años estalla la Guerra de San Sabas. Estas querellas debilitaron internamente al reino de Jerusalén.

Por otra parte, fueron indispensables para la conquista del litoral, mantener con vida el reino de Jerusalén y la expansión del comercio en Europa.



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